domingo, 19 de octubre de 2008

EL SILENCIO



PARA entender este momento
tendrás que soltarte de la lógica
y concentrarte en el absurdo
que tendrá en estas líneas el mejor acierto.
Bien… ¿Escuchas? Es la voz del silencio, disfrútalo.
El silencio, el silencio, el silencio,
ampliando su eco
al igual que el viento
para hacer temblar los tímpanos.
¿No crees que sea una sinfonía decidida,
tan fuerte como las cuerdas del mar?
¡Tiene acento original!
¿Te sientes testigo como yo de tanta vocal
sembrándose, trascendiendo,
eclipsando la bujía de otras vibraciones?
La voz del silencio
ha invadido estos rincones, se ha concretado.
Es tanta expresión que recorre el instante,
y ajena a cualquier instrumento
por mas ligero que sea.
Esto es una revuelta con otra fórmula,
cuya garganta
se publica con propio atributo.
Te digo, que su precisión
es apta para matematizar el pensamiento
visto que cementa los conceptos.
¡Cuánto oleaje de frecuencias
dispuesto para los oídos!
Su cuerpo encaja en la soledad
y es paréntesis que se llena con la nada.
¿Has entendido?
Si no lo has captado hasta ahora,
o no te has animado,
es porque no te has dispuesto a cerrar la boca.

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Escudo de Lucevelio

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