jueves, 2 de julio de 2015

Damas Turbias



Son tres damas
        turbias
que arriesgan sus copas calientes para la gozada y la energía.

Reinan, porque el aroma del pubis
        abunda en las certidumbres de una feria
inesperada.





 

Las tres exhiben sus pezones pacíficos
        como rocas que retornan al calor
        en las cúspides.

Sus nalgas, o pasteles, se engalanan para
favorecer la tolerancia de los muslos
que sirven de pilastra  para sustentar
el compromiso de sus formas y líneas.

¡Son asesinas cordiales de la castidad!

Sus manos están dispuestas a aceptar
             la corpulencia del falo.

En sus abdómenes, hay una primavera de carne
        disuelta,
            que satura  el delirio,
fuerza capaz de demoler el aburrimiento de la cautela.


¿Qué instigan
 con sus desnudeces, cuando los
demás caminan encerrados entre túnicas o mantos?

Al parecer son vírgenes de la obscenidad,
        pero en ese estatus de crudeza,
son golosinas  que aportan alimento para la ganas.

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Escudo de Lucevelio

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