sábado, 12 de marzo de 2016

Ovillejo infamante contra el PSUV

La tristemente conocida pandilla del PSUV


Dice el acta de bautismo:
Chavismo.

¿Es doctrina como alguna?
Es una.

¿A qué nos hiede esta izquierda?
A mierda

No es mi ensayo dar más cuerda,
pero digo lo que pienso.
Que alguien consiga el incienso:
¡El Chavismo es una mierda!

Ovillejo infamante contra un sepelio



¿Cómo sucumbió el perico?
Por el pico.

¿Fue que, sin querer, buscó?
Y halló.

¿Lugar donde se hizo el cuerno?
El infierno.

Muchos creen que el gobierno
manipuló aquel sepelio.
¿Expresa algún evangelio:
«Por el pico halló el infierno»?

viernes, 13 de noviembre de 2015

Desanimadas Las Luces



Desanimadas las luces,
la sombra, asume la toga
para acomodar el anonimato de una textura
que se ha negado a envolverse con los hilos ajustados.

El abrazo que alarga la sala, no produce la calidez irresistible
para liquidar el peso del sereno, y queda paralizada
a causa de una fragilidad que no logra barajar.

Venus (perfilada y ministerial), no duda en imponer su martillo flexible:
elabora una empresa para el teatro de posturas
de manjares. Irrumpe, totalmente, con la jícara de leche derramada.
Adelanta el nocturno para que regresen las lunas a su estado liberal.
Y unos pasteles, sostenidos por célebres cimientos, de dulce melocotón
dividido, ensancha, para que su curvatura sea propicia en el festival
que concede la sombra.

Venus, antes de partir, sólo permite que un trozo de tela
duerma en el antebrazo.


La estrella del cuadro, recibe complaciente.

martes, 28 de julio de 2015

Décima Satírica a Magglio Ordoñez



 
Magglio Ordoñez
Alcalde-atleta chavista
de las Ligas, jonronero,
alzó vuelo cual jilguero
perdiéndose de la vista.
(Lleva manto socialista
hilvanado por su mami.)
¿Fue a ejercitar con Sammy,
su amigo bateador?
A eso no fue el señor…
Si no a gozar de Mayami.

jueves, 2 de julio de 2015

Damas Turbias



Son tres damas
        turbias
que arriesgan sus copas calientes para la gozada y la energía.

Reinan, porque el aroma del pubis
        abunda en las certidumbres de una feria
inesperada.





 

Las tres exhiben sus pezones pacíficos
        como rocas que retornan al calor
        en las cúspides.

Sus nalgas, o pasteles, se engalanan para
favorecer la tolerancia de los muslos
que sirven de pilastra  para sustentar
el compromiso de sus formas y líneas.

¡Son asesinas cordiales de la castidad!

Sus manos están dispuestas a aceptar
             la corpulencia del falo.

En sus abdómenes, hay una primavera de carne
        disuelta,
            que satura  el delirio,
fuerza capaz de demoler el aburrimiento de la cautela.


¿Qué instigan
 con sus desnudeces, cuando los
demás caminan encerrados entre túnicas o mantos?

Al parecer son vírgenes de la obscenidad,
        pero en ese estatus de crudeza,
son golosinas  que aportan alimento para la ganas.

.

.
Escudo de Lucevelio