martes, 28 de octubre de 2008

Iglesia de Nuestra Señora de la inmaculada Concepción


PARA hacer un tanto de historia debo iniciar con lo siguiente:
Esta iglesia se encuentra enclavada en el cerro El Vigía, la fecha para su construcción están comprendidas entre 1.674 y 1.745 siendo Fray Salvador Romero quien inició la inicia y luego culminándola Fray Cristóbal Martínez. Más que una iglesia, su arquitectura (de estilo barroco) externa la hace ver un tanto sobria y fortificada. Posee unos ventanales sencillos de madera, sin mucho empeño artístico (unos cuantos listones de madera y eso todo el arte); en total: tres en la fachada principal y dos en ambos costados. En el sector frontal-derecho se ubica su único campanario de tres niveles (creo haber visto un total de 4 campanas, ignoro sin funcionan). Al frente de la iglesia están enclavadas tres cruces hechas en madera, nominadas El Calvario. La belleza de esta iglesia se encuentra dentro de ella, donde están presentes varios santo y retablos, algunos de la época de su fundación y otros más de elaboración contemporánea. Lo que si me llamo la atención de todas sus naves, es el púlpito ubicado en una de las columnas del interior de la iglesia. En el altar mayor se encuentran las imágenes coloniales de Santo Domingo de Guzmán, San francisco de Asís, San Antonio, Santo Niño de Atoche, San Pascual Bailón, y Inmaculada Concepción (siendo esta la patrona de la iglesia y del pueblo), a ella se le celebra con fiestas cada 8 de Diciembre. Otros de los retablos originales de la época y el que me llamó más la atención, es donde se posan las imágenes de las Tres Marías: Magdalena, Cleope, y Salomé, estás imágenes femeninas fueron elaboradas con cabello natural, haciéndolas más sugestivas. Ya en los exteriores de la iglesia (en su lado derecho) se localiza el Pozo de Los Frailes, pues precisamente éste fue el motivo para asentar allí la estructura, según erigido en el siglo XVII, pero no es el original de ese entonces, ya que fue restaurado entre 1.953-1.954 por Luis López Díez y posteriormente restaurado por el arquitecto Normando Morón en 1.996. Este pozo de forma circular esta reguardado con un enrejado de madera y techado con el mismo material y tejas. Posiblemente el abandono de la misión de Píritu Viejo (que fue el movimiento misionero para captar feligreses en Anzoátegui) fue influido por el descubrimiento de este aljibe en 1.659 y que también ayudó en el asentamiento de la iglesia en ese lugar. Además, por allí corre una leyenda sobre una culebra encantada, cuyo espanto es negado por quien ha cuidado la iglesia y su pozo desde 1.961, Santos Manuel Culpa. La iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, es todo un museo histórico de la religión católica asentada en el pueblo de Píritu.
Nuestra presencia en esta iglesia fue meramente para la elaboración de un demo para nuestro proyecto que hemos llamado: Templos de Anzoátegui. El día estaba insoportable a media mañana, pues el sol por esa zona se hace más intenso, lo que me costó con el balance de mi cámara para la filmación de exteriores, pero nada es impedimento, y la solución estaba a la mano: girar el anillo del filtro ND. No tomé exactamente el tiempo, pero estimo que me llevó como hora y media solamente grabar los pocos veinte minutos de cinta para las imágenes de apoyo, pero suficiente para llenar de imágenes el demo. Papá como siempre acompañándome y apoyándome en mis labores, y quien mejor que él para confiar tal proyecto. Unas tomas acá, unas tomas allá, un still con marco del aljibe y al fondo parte del campanario de la iglesia, un tild-up de una simple puerta, un plano general de toda la iglesia (para tener toda perspectiva posible de ella). Lo más complicado de todo el trabajo de ese día, fue como ya dije anteriormente, trabajar bajo el sol (es incómodo)… logramos el fin que fue lo importante. Antes de todas estas complicaciones de la producción, la filmación del interior de la iglesia (fue en comparación con este, muchas más simple). Filmar principalmente los retablos, ponerme creativo fue sencillo para mí (no quiero pecar de pretencioso, pero así fue). Por el altar mayor, en especial los detalles de la cúpula, hacían recordar un arte arabesco (así papá lo comentó, pero no estaba seguro de que tipo). Aprovechar lo ángulos que me ofrecía el altar fue cosa espontánea: ubicarme detrás del balcón de altar mayor y usando un enfoque selectivo desenfocar las barras del balcón para luego enfocar a una imagen del fondo. Una de las tomas que más disfruté en la edición, fue el lineamiento que formaban los arcos, la dispersión de la luz y sombra, acentuaban el carácter religioso del lugar. Algo que se me había ocurrido, trabajando la cámara en auto, era hacer un contraste con la oscuridad interior del templo y la luminosidad que entraba desde una de los portones laterales que daban al fondo con parte del pueblo, y un ligero zoom-in para dar ese tono de solemnidad. Otras de las cosas que se me habían ocurrido en aquel instante, era grabar un plano general de la iglesia desde lo alto, apoyado en el sitial del coro, pero lamentablemente, el párroco nos había alegado que era imposible debido a la fragilidad del sector, pues no tenía mantenimiento y sería muy riesgoso formular alguna idea desde allí… me quedé como que frustrado. A pesar de la celeridad de la producción y la espontaneidad, puede sacar un trabajo bastante satisfactorio para el demo y para su posterior presentación como proyecto para documental. Así fueron mis intentos para una producción de sitios históricos… nada mal para un novato en la materia.

domingo, 19 de octubre de 2008

NOCTURNO



Y se ha ido tan lejos donde la nada es llama.
La sombra en este cuarto tiene rostro,
es como un país negro.

Un círculo de multa
es lo que anilla toda la morada,
igual que la tragedia que hace llorar los pechos.

La rosa que fue ayer del color de los amantes,
tuvo su muerte dentro de la jarra
y la podre fue a su agua.

¿A dónde se fue el beso de la luz del oriente,
sola, sin compañía?
¿acaso para signo del olvido?

En mí tuvo sus manos cuando palpaba el vínculo,
y girasoles éramos;
ella y yo solitarios, dando giros.

La altura de la torre
abría su acertijo para vestir las almas
con un ímpetu ajeno a los sentidos.

Pasos sordos percibo,
tránsito que espolea mis temores
con una falsa crónica de huellas hipotéticas.

¡Cuánto recuerdo inerte de calles entusiastas!
Banquetes, danzas, plazas;
contadas alegrías practicadas.

De mi garganta exangüe un murmullo ejecuta
su planeo de cuervo
y no tengo más ganas de seguirme.

La campana ha callado,
la luz de la bujía ha expirado,
y del mar sus hélices, sólo me llegan golpes.

Tan sólo un día negro con sus horas de lágrimas
y el gusto de la muerte.
¿Y mañana, qué síntesis al cuerpo?

Por ahora no llevo para la honra
salvaguarda ninguna
que me aleje del límite de la melancolía.

¿Acaso las cenizas sitiarán este ocaso?
Se hace desagradable tanta duna.
Caigo neto en la arena.

Ya no se arrima el púrpura
en aquél puerto prono que abría saturnales,
ni tampoco el paréntesis del tacto.

No cuento con los ases.
Extinguido y enfriado el delirio plutónico;
solo me quedo, solo en el nocturno.

EL SILENCIO



PARA entender este momento
tendrás que soltarte de la lógica
y concentrarte en el absurdo
que tendrá en estas líneas el mejor acierto.
Bien… ¿Escuchas? Es la voz del silencio, disfrútalo.
El silencio, el silencio, el silencio,
ampliando su eco
al igual que el viento
para hacer temblar los tímpanos.
¿No crees que sea una sinfonía decidida,
tan fuerte como las cuerdas del mar?
¡Tiene acento original!
¿Te sientes testigo como yo de tanta vocal
sembrándose, trascendiendo,
eclipsando la bujía de otras vibraciones?
La voz del silencio
ha invadido estos rincones, se ha concretado.
Es tanta expresión que recorre el instante,
y ajena a cualquier instrumento
por mas ligero que sea.
Esto es una revuelta con otra fórmula,
cuya garganta
se publica con propio atributo.
Te digo, que su precisión
es apta para matematizar el pensamiento
visto que cementa los conceptos.
¡Cuánto oleaje de frecuencias
dispuesto para los oídos!
Su cuerpo encaja en la soledad
y es paréntesis que se llena con la nada.
¿Has entendido?
Si no lo has captado hasta ahora,
o no te has animado,
es porque no te has dispuesto a cerrar la boca.

QUIERO

QUIERO, al asentarse la luna, posarme sobre ella,
y al esperar, contar si fuera posible cada flor de luz
que se revele como algo mágico.
Pisar los cerros con la fragilidad de la hoja,
hasta embarrarme los tobillos en ese momento campestre.
Y a continuación lo que se tome por tragedia,
lo que se tome por bienestar,
lo que ocurra en particular en cada segundo y en cada sitio,
evaluarlo, digerirlo, practicarlo o evitarlo.
Quiero el maíz de mi tierra,
pero el maíz natural, el maíz que ha sido arrancado de su espiga
y entregado a mis manos con los indicios de la polvareda,
desnudarle de su atuendo campechano
y extraerle todo las semillas que fueron pulidas por el suelo a través de las raíces,
triturarlas y amasar hasta cuajar el mazacote en su punto más noble.
Quiero también, y visto que las razones son pocas por estas calles
una ciudad más amada, como a la novia en su primera noche;
una ciudad libre del pecado de la ignorancia,
y que se forme como se ha formado la fruta en su estallido
o como las playas en el cincelado permanente de la ola.
Así quiero a mi ciudad, elevada en la mesa de los trofeos.
Querer requiere de una voluntad sincera proveniente de la aurora del pecho,
dominando las oscuridades y los ventarrones que pudieran amilanar
las intenciones de aquella ignorancia.
Volvamos a la conciencia, y tomémosla y aferrémosla como la roca al suelo.

SIMPLEMENTE AGUA



PORQUE no eres licor traído de ningún lado,
ni eres el elixir ilusorio mezclado con nada,
mucho menos jugo elegido de uvas,
nada de eso.
Eres simplemente agua:
¡agua sencilla!,
¡agua intensa!,
¡agua apasionada!,
agua cayendo en agua para más agua.
Como agua de mar eres:
imborrable, general, gustosa;
Lo eres porque es sustancia colocada en tu frente
y estas siempre.
Vacío sería no decirlo
o decirlo sin ganas:
reposas en la gran jarra de la Tierra.
Verte caer en las noches,
todas las noches, al quebrarse la hora
para luego llegar a mi rostro.
Agua, agua, agua,
simplemente agua,
universal pero no repetida.
Sugerirte a mi boca
para calmar el apuro, sin complejos de acabarte.
En cada rincón y en varias temperaturas,
asumiendo el color del cielo
o de los jardines,
y sin embargo única.

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Escudo de Lucevelio