miércoles, 21 de febrero de 2018

Canto III

Miss Fernande

En pleno ciclo, el pubis es el cinturón proclamándose, redime
primavera cruda o carne profunda contra la calamidad.
No aparece por acá el exceso del decoro, que siempre ha sido sobreprotector de la teoría absurda.
Fernande se diluye como licor de la tinaja rota, se expande como universo, restregándole la  almohada desplegada en mechones a los difamadores y elevando los vasos.
Hace de las suyas con mansedumbre, con el propósito de revelar la condición que ha madurado en ella,
que se ha abierto, así como la cortina por la brisa para darle entrada a la luz,
y no va a detenerser por más que los rumores la rebajen.
No hay culpables del pudor que se arrodillen, ni los habrá: El cuerpo es objeto íntegro de la naturaleza y como tal ha de ser
interpretado.
Si se continuara persiguiendo, deshonestamente, el acto de renunciar a las imposiciones, no cabría
la posibilidad de conocer o recenocer la realidad, verdadera vía para la comprensión y aceptación.

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Escudo de Lucevelio