Es más que un espacio donde la imaginación y la inquietud se condensan en palabras puestas al servicio del género más natural e inherente al ser humano, como lo es la Poesía. Sin mas que decir... espero disfruten del siguiente Blog. ¡Saludos!
lunes, 15 de junio de 2015
La Bacante
Suficiente es la guirnalda de plumas
que intensifica la frente.
No la entristece la falta de dinastía.
Celebra con bienoliente corona —deshilachada bajo
un eclipse de briznas
anilladas—, en busca
de un crimen crepuscular. Además,
una percusión expande ecos
que sustentan y condecoran el dorso.
¡Pulpa manumisa y sin ataduras!
La Bacante, participa
en las fiestas canónicas del solsticio
de verano,
aupando la muerte de la castidad,
trasegando alcoholes célicos
y generando una sed de medusas labiales.
Es poderosa porque es frontal,
y no
le intimida la desvergüenza.
La Marquesa
La Marquesa tiene un soplo de capricho,
que solo se complementa
con una tizona férrea y extendida.
Piensa en dimitir su nombre,
descomponiéndolo en el compromiso
de la poltrona,
para darle entrada a una serie
de aliados
liberales y ansiosos, que hace
tiempo descendieron a la virginidad.
No le adolece la carta del áspid
que
agrede a su pubis y que airea
las telarañas de la desvergüenza.
Degusta, sin fobia, ese intento de coctel
de miradas que lamen, desde la piedra del
tobillo inútil, pasando
por la amplitud de unas piernas olvidadas en la salina,
la anatomía de un vientre de llanura,
hasta ascender
a las cifras de una
feminidad suspendidas en la atmósfera.
La Marquesa, tuvo unos hombros
para aferrarse… hoy ya perdidos;
opta por no dejarse reducir
por el pronto timo de la vejez,
dejando
consumirse, en el guardarropa,
aquel vestuario que quiso enclaustrarla
en la prudencia.
domingo, 14 de junio de 2015
La Ilustre
Las descuelga
de aquella noche perniciosa, donde jamás
el renombre las llegó a toquetearlas.
De espalda al mundo, ilustra sin engaños,
el caudal
heredado de Venus Calipigia.
Fue en una primavera insólita,
en la que supo captar que manos
hidrópicas,
pudieran subvertir el cansancio.
de doncella, y habilitarla hacia los filos
del pecado
¡Dócil, muy dócil con el ascenso de la piel!
Duquesa de su cuerpo, precediendo a la
hora áspera de la vejez cuando
intente morderla.
Disfruta y descansa la corteza —aun en
horas matutinas—,
manteniendo oleajes frente a las sombras que pretenden aislarla
con ese estrato de amnesia y señuelo.
En estas horas claras, las lunas acontecen
para vibrar la carne de quien
las obtengan con pasión.
Las Florescencias
en la que
un género de rosa sublevaron
sus pétalos.
¡Labios que escurren un licor intenso!
El áspid ha ascendido de las madrigueras
proponiendo
el pecado frontal y ascético.
Florescencias mojan el espacio
nunca esperado en la alcoba,
y como un rio pornográfico, corre
y
desata con fuerza carnal, ahogando el rostro de la doncella.
Luces que lucen.
Cantos de lo encantos.
Banderas ondeantes a la espera del himno
que las inmortalice bajo los fulgores
de un día de incontinencias.
Marginadas y abiertas ante el
protagonismo,
dejan en el pasado, el escudo de su esencia.
Esperan ser colonizadas.
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Escudo de Lucevelio