
PORQUE no eres licor traído de ningún lado,
ni eres el elixir ilusorio mezclado con nada,
mucho menos jugo elegido de uvas,
nada de eso.
Eres simplemente agua:
¡agua sencilla!,
¡agua intensa!,
¡agua apasionada!,
agua cayendo en agua para más agua.
Como agua de mar eres:
imborrable, general, gustosa;
Lo eres porque es sustancia colocada en tu frente
y estas siempre.
Vacío sería no decirlo
o decirlo sin ganas:
reposas en la gran jarra de la Tierra.
Verte caer en las noches,
todas las noches, al quebrarse la hora
para luego llegar a mi rostro.
Agua, agua, agua,
simplemente agua,
universal pero no repetida.
Sugerirte a mi boca
para calmar el apuro, sin complejos de acabarte.
En cada rincón y en varias temperaturas,
asumiendo el color del cielo
o de los jardines,
y sin embargo única.
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