lunes, 24 de noviembre de 2008

Gustavo Pereira





«Con esa palabra quise nominar un tipo de poema caracterizado por su brevedad y al mismo tiempo por su frescura, su espontaneidad. Me pareció pretensioso decirle poema a aquello(…) De modo que lo llame SOMARI(…) mi propósito era identificar un pequeño instrumento apto para ser leído con la prontitud que esta complicada sociedad exige, pero que al mismo tiempo no fuese tan… vamos a decir, inofensivo.»




SOMARI DE LOS SOÑADORES

Si no fuera por los soñadores
el mundo
sería una basura
y caverna lóbrega nuestro lecho

Si no fuera por los soñadores
¿qué sentido
tendría
todo esto?

Los búhos serían amos del día
y los garrotes terminarían por escribir las únicas palabras.




SOMARI DE LOS AÑOS SESENTA

En 1963
cuando la policía pateaba nuestras canciones
las muchachas asomadas a las ventanas
nos lanzaban besos furtivos

Han pasado los años
Algún día otros poetas harán versos que jamás pisotearán
ni serán olvidados como los nuestros
así como tampoco aquellas muchachas nos olvidaron.




SOMARI

La poesía debe ser vista como un cuerpo
al que todos desean besar
(aunque quema)
y poseer
(aunque se deshace en las manos)

Edgar Allan Poe




EL CUERVO

Una fosca media noche, cuando en tristes reflexiones,
Sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones
Inclinaba soñoliento la cabeza, de repente
A mi puerta oí llamar;
Como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta
Mano tímida a tocar:
"¡Es - me dije - una visita que llamando está a mi puerta:
eso es todo y nada más!".

¡Ah! Bien claro lo recuerdo: era el crudo mes del hielo,
Y su espectro cada brasa moribunda enviaba al suelo.
Cuan ansioso el nuevo día deseaba, en la lectura
Procurando en vano hallar
Tregua a la honda desventura de la muerta Leonora;
La radiante, la sin par
Virgen rara a quien Leonora los querubes llaman, ahora
Ya sin nombre... ¡nunca más!

Y el crujido triste, incierto, de las rojas colgaduras
Me aterraba, me llenaba de fantásticas pavuras,
De tal modo que el latido de mi pecho palpitante
Procurando dominar,
"¡Es, sin duda, un visitante-repetía con instancia-
Que a mi alcoba quiere entrar:
Un tardío visitante a las puertas de mi estancia...,
Eso es todo, y nada más!".

Poco a poco, fuerza y bríos fue mi espíritu cobrando:
"Caballero, dije, o dama: mil perdones os demando;
Mas, el caso es que dormía, y con tanta gentileza
Me vinisteis a llamar,
Y con tal delicadeza y tan tímida constancia
Os pusisteis a tocar,
Que no oí", dije, y las puertas abrí al punto de mi estancia:
¡sombras sólo y... nada más!

Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños,
Quedé allí-cual antes nadie los soñó-forjando sueños;
Más profundo era el silencio, y la calma no acusaba
Ruido alguno..., resonar
Sólo un nombre se escuchaba que en voz baja a aquella hora
Yo me puse a murmurar,
Y que el eco repetía como un soplo: ¡Leonora...!
Esto apenas, ¡nada más!

A mi alcoba retornando con el alma en turbulencia,
Pronto oí llamar de nuevo, esta vez con más violencia:
"De seguro -dije- es algo que se posa en mi persiana,
Pues, veamos de encontrar
La razón abierta y llana de este caso raro y serio,
Y el enigma averiguar:
¡Corazón, calma un instante, y aclaremos el misterio...:
Es el viento, y nada más!".

La ventana abrí, y con rítmico aleteo y garbo extraño,
Entró un cuervo majestuoso de la sacra edad de antaño.
Sin pararse ni un instante ni señales dar de susto,
Con aspecto señorial,
Fue a posarse sobre un busto de Minerva que ornamenta
De mi puerta el cabezal;
Sobre el busto que de Palas la figura representa
Fue y posóse, y ¡nada más!

Trocó entonces el negro pájaro en sonrisas mi tristeza
Con su grave, torva y seria, decorosa gentileza;
Y le dije: "Aunque la cresta calva llevas, de seguro
No eres cuervo nocturnal,
¡viejo, infausto cuervo oscuro vagabundo en la tiniebla...!
Dime, ¿cuál tu nombre, cuál,
En el reino plutoniano de la noche y de la niebla...?"
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

Asombrado quedé oyendo así hablar al avechucho,
Si bien su árida respuesta no expresaba poco o mucho;
Pues preciso es convengamos en que nunca hubo criatura
Que lograse contemplar
Ave alguna en la moldura de su puerta encaramada,
Ave o bruto reposar
Sobre efigie en la cornisa de su puerta cincelada,
Con tal nombre: "Nunca más".

Mas el cuervo fijo, inmóvil, en la grave efigie aquélla,
Sólo dijo esa palabra, cual si su alma fuese en ella
Vinculada, ni una pluma sacudía, ni un acento
Se le oía pronunciar...
Dije entonces al momento: "Ya otros antes se han marchado,
Y la aurora al despuntar,
él también se irá volando cual mis sueños han volado".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

Por respuesta tan abrupta como justa, sorprendido,
"No hay ya duda alguna -dije-, lo que dice es aprendido;
Aprendido de algún amo desdichado a quien la suerte
Persiguiera sin cesar,
Persiguiera hasta la muerte, hasta el punto de, en su duelo,
Sus canciones terminar
Y el clamor de su esperanza con el triste ritornelo
De: ¡Jamás, y nunca más!".

Mas el cuervo provocando mi alma triste a la sonrisa,
Mi sillón rodé hasta el frente de ave y busto y de cornisa;
Luego, hundiéndome en la seda, fantasía y fantasía
Dime entonces a juntar,
Por saber que pretendía aquel pájaro ominoso
De un pasado inmemorial,
Aquel hosco, torvo, infausto, cuervo lúgubre y odioso
Al graznar: "¡Nunca jamás!".

Quedé aquesto investigando frente al cuervo, en honda calma,
Cuyos ojos encendidos me abrasaban pecho y alma.
Esto y más-sobre cojines reclinado-con anhelo
Me empeñaba en descifrar,
Sobre el rojo terciopelo do imprimía viva huella
Luminosa mi fanal,
Terciopelo cuya púrpura ¡ay! Jamás volverá élla
A oprimir, ¡ah, nunca más!

Parecióme el aire, entonces, por incógnito incensario
Que un querube columpiase de mi alcoba en el santuario,
Perfumado. "¡Miserable ser-me dije-Dios te ha oído,
Y por medio angelical,
Tregua, tregua y el olvido del recuerdo de Leonora
Te ha venido hoy a brindar:
Bebe, bebe ese nepente, y así todo olvida ahora!".
Dijo el cuervo: "Nunca más".

¡Oh, Profeta-dije-o duende!, mas profeta al fin, ya seas
Ave o diablo, ya te envía la tormenta, ya te veas
Por los ábregos barrido a esta playa, desolado
Pero intrépido, a este hogar
Por los males devastado, dime, dime, te lo imploro.
¿Llegaré jamas a hallar
Algún bálsamo o consuelo para el mal que triste lloro?.
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

"¡Oh, Profeta-dije-o diablo! Por ese ancho, combo velo
De zafir que nos cobija, por el sumo Dios del cielo
A quien ambos adoramos, dile a esta alma dolorida,
Presa infausta del pesar,
Si jamás en otra vida la doncella arrobadora
A mi seno he de estrechar,
La alma virgen a quien llaman los arcángeles Leonora...".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

"¡Esa voz, oh cuervo, sea la señal de la partida
--grité alzándome--, retorna, vuelve a tu hórrida guarida,
La plutónica ribera de la noche y de la bruma...!
¡De tu horrenda falsedad
En memoria, ni una pluma dejes, negra! ¡El busto deja!
¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho! ¡De mi umbral tu forma aleja...!".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".

¡Y aun el cuervo inmóvil!, fijo, sigue fijo en la escultura,
Sobre el busto que ornamenta de mi puerta la moldura....
Y sus ojos son los ojos de un demonio que, durmiendo,
Las visiones ve del mal;
Y la luz sobre él cayendo, sobre el suelo arroja trunca
su ancha sombra funeral,
y mi alma de esa sombra que en el suelo flota..., nunca
Se alzará..., nunca jamás!

Traducción de Juan Antonio Pérez Bonalde

martes, 28 de octubre de 2008

Iglesia de Nuestra Señora de la inmaculada Concepción


PARA hacer un tanto de historia debo iniciar con lo siguiente:
Esta iglesia se encuentra enclavada en el cerro El Vigía, la fecha para su construcción están comprendidas entre 1.674 y 1.745 siendo Fray Salvador Romero quien inició la inicia y luego culminándola Fray Cristóbal Martínez. Más que una iglesia, su arquitectura (de estilo barroco) externa la hace ver un tanto sobria y fortificada. Posee unos ventanales sencillos de madera, sin mucho empeño artístico (unos cuantos listones de madera y eso todo el arte); en total: tres en la fachada principal y dos en ambos costados. En el sector frontal-derecho se ubica su único campanario de tres niveles (creo haber visto un total de 4 campanas, ignoro sin funcionan). Al frente de la iglesia están enclavadas tres cruces hechas en madera, nominadas El Calvario. La belleza de esta iglesia se encuentra dentro de ella, donde están presentes varios santo y retablos, algunos de la época de su fundación y otros más de elaboración contemporánea. Lo que si me llamo la atención de todas sus naves, es el púlpito ubicado en una de las columnas del interior de la iglesia. En el altar mayor se encuentran las imágenes coloniales de Santo Domingo de Guzmán, San francisco de Asís, San Antonio, Santo Niño de Atoche, San Pascual Bailón, y Inmaculada Concepción (siendo esta la patrona de la iglesia y del pueblo), a ella se le celebra con fiestas cada 8 de Diciembre. Otros de los retablos originales de la época y el que me llamó más la atención, es donde se posan las imágenes de las Tres Marías: Magdalena, Cleope, y Salomé, estás imágenes femeninas fueron elaboradas con cabello natural, haciéndolas más sugestivas. Ya en los exteriores de la iglesia (en su lado derecho) se localiza el Pozo de Los Frailes, pues precisamente éste fue el motivo para asentar allí la estructura, según erigido en el siglo XVII, pero no es el original de ese entonces, ya que fue restaurado entre 1.953-1.954 por Luis López Díez y posteriormente restaurado por el arquitecto Normando Morón en 1.996. Este pozo de forma circular esta reguardado con un enrejado de madera y techado con el mismo material y tejas. Posiblemente el abandono de la misión de Píritu Viejo (que fue el movimiento misionero para captar feligreses en Anzoátegui) fue influido por el descubrimiento de este aljibe en 1.659 y que también ayudó en el asentamiento de la iglesia en ese lugar. Además, por allí corre una leyenda sobre una culebra encantada, cuyo espanto es negado por quien ha cuidado la iglesia y su pozo desde 1.961, Santos Manuel Culpa. La iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, es todo un museo histórico de la religión católica asentada en el pueblo de Píritu.
Nuestra presencia en esta iglesia fue meramente para la elaboración de un demo para nuestro proyecto que hemos llamado: Templos de Anzoátegui. El día estaba insoportable a media mañana, pues el sol por esa zona se hace más intenso, lo que me costó con el balance de mi cámara para la filmación de exteriores, pero nada es impedimento, y la solución estaba a la mano: girar el anillo del filtro ND. No tomé exactamente el tiempo, pero estimo que me llevó como hora y media solamente grabar los pocos veinte minutos de cinta para las imágenes de apoyo, pero suficiente para llenar de imágenes el demo. Papá como siempre acompañándome y apoyándome en mis labores, y quien mejor que él para confiar tal proyecto. Unas tomas acá, unas tomas allá, un still con marco del aljibe y al fondo parte del campanario de la iglesia, un tild-up de una simple puerta, un plano general de toda la iglesia (para tener toda perspectiva posible de ella). Lo más complicado de todo el trabajo de ese día, fue como ya dije anteriormente, trabajar bajo el sol (es incómodo)… logramos el fin que fue lo importante. Antes de todas estas complicaciones de la producción, la filmación del interior de la iglesia (fue en comparación con este, muchas más simple). Filmar principalmente los retablos, ponerme creativo fue sencillo para mí (no quiero pecar de pretencioso, pero así fue). Por el altar mayor, en especial los detalles de la cúpula, hacían recordar un arte arabesco (así papá lo comentó, pero no estaba seguro de que tipo). Aprovechar lo ángulos que me ofrecía el altar fue cosa espontánea: ubicarme detrás del balcón de altar mayor y usando un enfoque selectivo desenfocar las barras del balcón para luego enfocar a una imagen del fondo. Una de las tomas que más disfruté en la edición, fue el lineamiento que formaban los arcos, la dispersión de la luz y sombra, acentuaban el carácter religioso del lugar. Algo que se me había ocurrido, trabajando la cámara en auto, era hacer un contraste con la oscuridad interior del templo y la luminosidad que entraba desde una de los portones laterales que daban al fondo con parte del pueblo, y un ligero zoom-in para dar ese tono de solemnidad. Otras de las cosas que se me habían ocurrido en aquel instante, era grabar un plano general de la iglesia desde lo alto, apoyado en el sitial del coro, pero lamentablemente, el párroco nos había alegado que era imposible debido a la fragilidad del sector, pues no tenía mantenimiento y sería muy riesgoso formular alguna idea desde allí… me quedé como que frustrado. A pesar de la celeridad de la producción y la espontaneidad, puede sacar un trabajo bastante satisfactorio para el demo y para su posterior presentación como proyecto para documental. Así fueron mis intentos para una producción de sitios históricos… nada mal para un novato en la materia.

domingo, 19 de octubre de 2008

NOCTURNO



Y se ha ido tan lejos donde la nada es llama.
La sombra en este cuarto tiene rostro,
es como un país negro.

Un círculo de multa
es lo que anilla toda la morada,
igual que la tragedia que hace llorar los pechos.

La rosa que fue ayer del color de los amantes,
tuvo su muerte dentro de la jarra
y la podre fue a su agua.

¿A dónde se fue el beso de la luz del oriente,
sola, sin compañía?
¿acaso para signo del olvido?

En mí tuvo sus manos cuando palpaba el vínculo,
y girasoles éramos;
ella y yo solitarios, dando giros.

La altura de la torre
abría su acertijo para vestir las almas
con un ímpetu ajeno a los sentidos.

Pasos sordos percibo,
tránsito que espolea mis temores
con una falsa crónica de huellas hipotéticas.

¡Cuánto recuerdo inerte de calles entusiastas!
Banquetes, danzas, plazas;
contadas alegrías practicadas.

De mi garganta exangüe un murmullo ejecuta
su planeo de cuervo
y no tengo más ganas de seguirme.

La campana ha callado,
la luz de la bujía ha expirado,
y del mar sus hélices, sólo me llegan golpes.

Tan sólo un día negro con sus horas de lágrimas
y el gusto de la muerte.
¿Y mañana, qué síntesis al cuerpo?

Por ahora no llevo para la honra
salvaguarda ninguna
que me aleje del límite de la melancolía.

¿Acaso las cenizas sitiarán este ocaso?
Se hace desagradable tanta duna.
Caigo neto en la arena.

Ya no se arrima el púrpura
en aquél puerto prono que abría saturnales,
ni tampoco el paréntesis del tacto.

No cuento con los ases.
Extinguido y enfriado el delirio plutónico;
solo me quedo, solo en el nocturno.

EL SILENCIO



PARA entender este momento
tendrás que soltarte de la lógica
y concentrarte en el absurdo
que tendrá en estas líneas el mejor acierto.
Bien… ¿Escuchas? Es la voz del silencio, disfrútalo.
El silencio, el silencio, el silencio,
ampliando su eco
al igual que el viento
para hacer temblar los tímpanos.
¿No crees que sea una sinfonía decidida,
tan fuerte como las cuerdas del mar?
¡Tiene acento original!
¿Te sientes testigo como yo de tanta vocal
sembrándose, trascendiendo,
eclipsando la bujía de otras vibraciones?
La voz del silencio
ha invadido estos rincones, se ha concretado.
Es tanta expresión que recorre el instante,
y ajena a cualquier instrumento
por mas ligero que sea.
Esto es una revuelta con otra fórmula,
cuya garganta
se publica con propio atributo.
Te digo, que su precisión
es apta para matematizar el pensamiento
visto que cementa los conceptos.
¡Cuánto oleaje de frecuencias
dispuesto para los oídos!
Su cuerpo encaja en la soledad
y es paréntesis que se llena con la nada.
¿Has entendido?
Si no lo has captado hasta ahora,
o no te has animado,
es porque no te has dispuesto a cerrar la boca.

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Escudo de Lucevelio