viernes, 9 de febrero de 2018

Canto I

Miss Fernande




¿Qué empuja a la mensajera promulgar sus caderas con desprendimiento?
Calienta la pradera prodigiosa:
Disuelve el pecado desde París con un verdor solemne que desorbita.
Orgullosa con sinfonía sólida, entre elasticidades y ondulaciones, propalada con qué naturaleza.
Mármol llevado y que enclaustra, mármol desprendido de madre subterránea que permanecerá hasta que la muerte muerda.
El espejo, como entidad que duplica, toma las densidades del envoltorio de los luciferes, para refractarlas el tiempo que sea necesario.
¿Qué tanto doblaría la castidad con esta hegemonía?
Los rumores de una entrega obstinada del pétalo, del grano cosechado, se ha solidificado como hierro al agua.
Desde el cuello, desatando líneas, hasta los
retazos que gravitan, retazos infantiles y aletargados, se van sumando licencias que la poltrona compensa en noche incontinente.
Fernande, luz de carne, bocado que no se detiene, menoscabas el vacío precedente, que nadie quiso derrotar porque
requería oposición de las leyes.
De ese modo echado el cuerpo, como oleaje, como hilo en espera para zurcir la tela, y suave con tanta comarca
deliberada, chocaría con tratos deshausiados.

domingo, 18 de junio de 2017

Greguerías 18 jun 2017 - {@LiteraturaAnz}

Los mudos saben escuchar.

• La noche condecora al cielo con la medalla de plata de la luna.

• Con la muerte de Drácula los mosquitos heredaron su condena.

• Los mundos jamás colgarán de cabeza.

• Con la Ley de gravedad las manzanas desistieron la idea de saltar por
los aires.

• Los boxeadores, estando en el ring, jamás escribirán versos a puño y
letra.

• Sea la verdad dicha y la mentira predicha.

• Odiosa, deidad de la antipatía y el desprecio.

• Primer paso para hurtar los sueños: deshacerse de las almohadas.

• ¿Con cuántos litros de lluvia se llenaría un lodazal?

• El café intenta desconocer el bostezo.

• Sea el café el gallo en el amanecer.

• Solo un nudista está moralmente desvestido ante otro nudista.

• La lluvia al golpear el techo de zinc, insistentemente, libera un
alcaloide que induce al sueño.

El mañana: Esperanza de los sueños.

• EL juanete: enemigo acérrimo del zapatero.

• El reloj de arena asume los minutos que el desierto se tomó para
secarse.

• Juanete y Marioneta sobrellevan un noviazgo esperpéntico.

• ¿Hay motivo para hacer el amor por compasión?

• Meretriz: Hija bastarda de Venus.

• El payaso o el hazmerreír para los maquilladores.

• ¿Quién se esconde en los talones de la ciudad? El vagabundo.

• Un cirujano plástico y un juez de concurso de belleza juntaron
esfuerzos para hallar El Dorado de la hermosura.

• Los zamuros le acicalan la purulencia a los cadáveres para que la
osamenta se muestre de gala en la muerte.

• La edad de un libro se calcula por la cantidad de polvo o canas en la
portada.

• Nota de prensa: Por un golpe de suerte, pacifista gana premio de
lotería.

• Los órganos genitales: Frutas prohibidas que se consumen en el
momento que maduran.

• Tumbas: camastros para descansar la existencia.

• Cementerio: Posada para el relax eterno.


viernes, 19 de mayo de 2017

Atributos de la muerte voluntaria



La bujía es turbada por el búho
tajante que revuelve sus alones,  
desparramando polvo y frío ―a dúo―,
en las lonjas de entecos corazones. 

No le estorban demandas ni reparos,
rehúye al bofetón del escarmiento,
muy bien desmonta débiles mamparos
que no alzaron constancias al momento.

El búho, oblicua letra de sapiencia,
entorpece el mañana sin error,
reclama la corona con anuencia;

¡ay, poeta, amoldado ante el dolor!, 
te ofrece el mito, rúbrica de ausencia,
te concede un eterno resplandor.

domingo, 30 de abril de 2017

Glosa a Perdóneme Tío Juan



No te dejes engañar
cuando te hablen de progreso
porque tú te quedas flaco
y ellos aumentan de peso.
(Alì Primera)


           
Alí, calla ese cantar,
que pareces un poseso,
¡no te dejes engañar!

Un edén te será expreso,
un edén paradisiaco
cuando te hablen de progreso.

Luego será el arrumaco
que sentirás hasta el hueso
porque tú te quedas flaco.

Pillos urdieron la chanza
engatusando tu seso;
hoy, decrece tu enseñanza
y ellos aumentan de peso.




Copla de colofón

¡Qué vaina, tío Juan!,
puede que no sepa nada;
malo es canturrear de más
y la idea quede falla.

domingo, 12 de febrero de 2017

Califato

Franja de Gaza

El verano apuró su encaje, 
estirándolo como una miseria.
Corral del guarismo, cajón de 
voluntades abrigándole el aliento.
De norte a sur se le puede ver sus 
cabezas, cabezas rapadas 
y apaleadas por barreras.
Al costado, 
en una tensa e irritante correa, 
David le muerde los gajos del limonero.
Gaza, es una pulcra chiquilla 
de piel seca pero aromática 
y suave, precipitada desde el invierno.
Su fachada auténtica es de arena, 
de arena empujada por la brisa. 
El eficiente cargo de la granulometría
le fabrica un paño desenvuelto en varios rizos.
Debajo del paraje, muy debajo, 
casi plutónico, 
a pesar de las presiones 
a todas sus raíces halla el 
depósito de la manufactura.  
Es el despacho donde aterriza 
el mineral que revoca salones de pesadumbre.




Cisjordania

Una gravitación, que es como un lastre, 
le pesa desde hace muchas cosechas.
 Muchos pies vinieron a taconearle la espalda. 
Unas cuantas rodillas le magullaron 
el tendón, 
pero aún hoy resiste, forzadamente, 
pero resiste.
Cisjordania tiene extremos de nobles 
alforjas que le enfatizan el suelo.
El Jordán, por un lado, es la criatura 
alargándole la lengua por sus costillas. 
La conocida agua histórica 
de las tierras bíblicas 
frente a la aridez.  
Por el otro, el Mar Muerto, 
profundo, circunspecto. 
Lago que encajona parte 
de su agua para desdibujarlo 
en manto para el aire. 
Y como falda a este extraño mar, 
el asfalto le rodea la cintura. 
Sucede como la cristalería 
implícita del Jordán.
Muy distinta es la línea verde, 
la línea del despojo. 
El corte deplorable donde 
el artificio compuso el 
fragmento para deshacer el bizcocho. 
Desde los ojos, es el mismo 
territorio con un idioma intruso.
Pero no hay peor fraude que aquel 
jaco cercenando las manos de los alfareros.  
Mezclando, con el concreto, 
una provincia que pocos 
comprenden y complacen.

Esta es Cisjordania, 
región de golpes y desaires, 
y sin embargo maciza como pedernal, 
melosa como el dátil. 
Vaporizando inciensos, 
animada desde sus regadíos

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Escudo de Lucevelio