sábado, 15 de febrero de 2014

DE BUENA FE





Estábamos los dos en la cama. Ella tenía las manos inquietas, y yo con necesidades. En ese momento nos leímos la mente. Atreviéndose a tomar algo de mí sin esperar respuesta: aquella camisa vieja que urgía remendar.

Cantidad de palabras: 40

CONTEMPLACIÓN





Yace acostada. Sus ojos cerrados son dos aceitunas en reposo. Se le ve serena, a pesar de los susurros de los alrededores. Sus manos, son ramos blancos que no han sido maltratados. Ya todo lo almacenó su corazón. Es hora de cerrar su ataúd.

Cantidad de palabras: 45

DE LA ESPERA





Noche palaciega. Silencio casi indefinible. Ni un viajero por las calles, nada parecido. La luna en el saco de las nubes, y su reflejo muy tenue. Una brisa en el acto, y en la plaza varias hojas leves entre el suelo hacia la acera. Un automóvil de pronto frente al vacío evidente… ¡Un sonido en las calles!... falsa alarma. A la espera de algún suceso memorable, pero una noche palaciega, y nada más.

 Cantidad de palabras: 76

MANOS PIADOSAS


Ashia es una agricultora incansable de naranjas, posee las más hermosas manos de la aldea, que ahora rescatan los escasos frutos librados del incendio en su huerto.
 

                                                                                                                   Cantidad de palabras: 29

MIRADAS



En las afueras del poblado, en la única colina cercana, con rigores de patíbulo, se alzan tres armazones labradas con álamo erigidas por mandato. Incrustadas desde la raíz del suelo como puñales. Algunas miradas van precisamente hacia una de las estructuras, y observan ilegible inscripción escrita con sarcasmo, por encima de aquellos clavos que desgarran las carnes.

                                                                                                             Cantidad de palabras: 58

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Escudo de Lucevelio