Cayó de los cielos
hasta dominar las paredes
de las alturas vino
y se hizo de los techos
el pescador se ahoga
ironía de su labor;
patalea la hormiga del mar
imprevisto en su captura
sus pies fueron cargados
a la bandeja penosa;
¡Respira con esperanza!
¡Abre tu pecho a la oportunidad!
Sus pasos colocados
dieron a merced de la daño
Es más que un espacio donde la imaginación y la inquietud se condensan en palabras puestas al servicio del género más natural e inherente al ser humano, como lo es la Poesía. Sin mas que decir... espero disfruten del siguiente Blog. ¡Saludos!
sábado, 20 de noviembre de 2010
Ss del agua filosa
Ss de la Rosa y el Sable
Él es el sable
sí, que no se detiene
ella la rosa
sí, que polemiza
filo y vegetal
se manifiestan entre sí
entregados, sin perderse
lámina y flor
aroma
y resplandor
en un círculo
guardándose
paladín
y columna
domingo, 31 de octubre de 2010
Haiku
Oleaje sonoro
más allá de las rocas
un velero anclado
Sol en el oriente
árboles desde el suelo
desplazándose
Libro de haiku
entre sus hojas
restos de una chiripa
Un pedigüeño se acerca
nadie le ve
yo, sigo mi camino
Cesa la lluvia
pétalos de flores
goteando
viernes, 22 de octubre de 2010
Ternas
1) Cultura de la mítica vanguardia de las amazonas:
peculiarmente asignadas a un ángulo fuera del contacto;
manos, bocas, rodarían por aquéllos barrancos si se les ofreciera.
2) Adoquines que desempolvan una historia incompleta:
la portentosa nave que ha brincado visiblemente junto al tiempo;
y como dividiendo el aire, el arco en libertad aún sosteniendo su propio peso.
3) Decadencia en los hombros del día:
menguando tras las ondulaciones, levemente, la moneda flamígera;
siendo la brisa imperecedera, abandona un rastro de sal en mis labios.
4) En ocasiones la maldad muerde sin augurarlo el temor:
hoy, maltratando a un árbol de raíces profundas, dos brutos arteros;
luego, al circular los baladros, la rudeza del olivo acude a quebrar aquellas fauces de la ciudad.
peculiarmente asignadas a un ángulo fuera del contacto;
manos, bocas, rodarían por aquéllos barrancos si se les ofreciera.
2) Adoquines que desempolvan una historia incompleta:
la portentosa nave que ha brincado visiblemente junto al tiempo;
y como dividiendo el aire, el arco en libertad aún sosteniendo su propio peso.
3) Decadencia en los hombros del día:
menguando tras las ondulaciones, levemente, la moneda flamígera;
siendo la brisa imperecedera, abandona un rastro de sal en mis labios.
4) En ocasiones la maldad muerde sin augurarlo el temor:
hoy, maltratando a un árbol de raíces profundas, dos brutos arteros;
luego, al circular los baladros, la rudeza del olivo acude a quebrar aquellas fauces de la ciudad.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Intensidad en los respiros (Ternas)
1) La lluvia deja continuamente su voz en mi techo:
para olvidar el trajín que hace terrible la ciudad,
bastaría con desplegar el edén del chinchorro.
2) La traición duele y deja larga herida:
inquietud en mis pasos turba la brújula
mas si la música... seguro un tín-tín de moneda resonaría.
3) Las palomas sobre el techo verde es cotidiano:
el mutismo en los cerros nunca cambia ni mueve;
pero qué triunfo natural para colmar el despertar.
4) Única defensa en tiempos de relinchos y pólvora:
los siglos fácilmente empolvan la página hasta ocultarla
los de enfrente sonríen sin sentir las almas sobre aquellos adobes mancahdos
5) Por este puente sucede la tarde como siempre:
arrogancias, frialdades,hacen resumen de sus frentes,
e ignoran el ritmo que cruza bajo sus marchas.
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Escudo de Lucevelio